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He nacido en un enero que parece
la orilla del mar bajo la tarde derramada.
Rojo, rojo, apasionadamente rojo
el poniente levantaba su telón de amapolas
y detrás cierta sustancia de viento violeta
enredando su anil entre los pájaros.
Renazco en cada enero
cuando viene la espuma como una guitarra
lejana o detengo los ojos con las redes abiertas
detrás de las rompientes como un barco.
Un año tras otro enero en el Atlántico,
en mi pueblo de pinos y largos medanales,
construido con música de vino espumoso
y sombras en la brillante orilla, como lagartos.
Tal vez vaya a morirme ahora que tan lejos
el mar es un rumor que me llama en vano.
O resulte que me ha tocado renacerme
en otro sitio, en cierta melancolía de espejos
flotando a la deriva.
Sea enero finalmente el rayo partido
en la urgente rueda de mis años,
ayudamemoria de la cita océanica,
fuente de luz infinita para mi corazón cansado.
Gabriel Impaglione
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